En medio del evento Plenitud 2008 con el lema "Dios sobre todo, por todos y en todos" y bajo la invitación de la Comunidad Cristiana El Camino y el Pastor Iván Castro, se desarrolló este evento de bendición en el auditorio Corferias del Caribe el 5 y 6 de Julio de 2008.
El sábado en la mañana el auditorio compuesto por líderes y pastores de diferentes ciudades del área costera colombiana, fueron bendecidos con una palabra de reto, que los llevó a entender que lo realmente importante en todo ministró es la presencia de Dios; por encima de estrategias, nombre o reconocimiento humano. Esta palabra predicada por el Pastor Pablo Portela y sazonada con la presencia de Dios, logró que más de un rostro rompiera en llanto al entender este llamado divino. |
Los milagros comenzaron a ser evidentes de una manera especial desde el sábado en la noche donde se dió cita una gran multitud que llenó el auditorio de Corferias y que fue testigo de evidencias contundentes del poder sanador de Dios. La multitud fue enterada de "Una gran noticia" título del mensaje que el Pastor Portela predicó esa noche y que logró llevar a entender a cada asistente que Jesucristo Sana, Salva y Libera. Desde ese mismo instante cada persona enferma comprendio la bendición que Dios tenía para ellos y no fue mucho el tiempo que transcurrió para que la palabra y la presencia de Dios surtiera efecto y comenzara a reunir decenas de personas sanas que querían demostrar lo que Dios había hecho. Personas sordas, ciegas, con muletas pasaron a tarima con lágrimas o sonrisas, pero con un bienestar común, ahora ellos eran participes de esa gran noticia Jesucristo esta vivo y los había sanado.
El domingo en la mañana el Pastor Pablo Portela dirigió el servicio dominical de la cominidad cristiana El Camino anfitriona del evento, donde el grupo de alabanza de nuestro ministerio llevó a la congregación a gozarce y deleitarse con cánticos y tonadas que los llevaron a levantarse en aplausos y gozo en la presencia de Dios. La palabra fue un reto a crecer y conocer la voluntad de Dios para esta congregación y clamar a Dios para que su presencia nunca se fuera de en medio de ellos.
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La gala que cerró el evento, si así se puede denominar, fue el evento del domingo en la noche. La multitud se congregó en masa, ubicándose en pasillos, escaleras y cuanto lugar encontraba que les permitiera tener una mejor perspectiva de la tarima y lo que allí estaba sucediendo. La alabanza y la adoración irrumpieron en el ámbito espiritual llevando a los asistentes a preparar su espíritu para la bendición que venía en camino. La palabra de parte del Pastor Portela "Cómo fascilitar un milagro" fue la pinza que el Espíritu Santo usó para dar antesala al verdadero poder que descendió a Barranquilla esa noche. El acento caribeño de cada persona al testificar fue notorio, "Amén, Amén" pronunciaba un joven moreno alto que había nacido sordomudo; "Yo vengo de SantaMarta y fuí sana por el progama de televisión" "Yo vengo de Sincelejo y en la cruzada que hicieron allá Dios me sanó de cáncer y mi cabello ha comenzado a crecer" y como ellos decenas testificaron de la gloria de Dios. Dentro de los momentos especiales es difícil sacar de la retina ese instante en que la tarima se llenó de parejas que imposibilitadas para tener hijos subían tomando la palabra y más aún cuando el Pastor Portela oró, decendió la gloria de Dios y este gran grupo de hombres y mujeres terminaron en el suelto tocados por el Espíritu Santo. Experiencia similar vivieron los Pastores asistentes quienen al recibir una palabra profética de Dios de confrontación y trabajo, terminaron siendo ministrados sin poder sostenerse aún sobre sus pies. Y como es marcado en las convocatorias que el Espíritu Santo realiza en este ministerio las cientos de personas que por primera vez asistían a un evento cristiano y entregaron su vida a Jesucristo fueron el mayor milagro que se vió en estas dos noches.
Cuando se toma la decisión de abrir una puerta, consecuentemente algo o alguien entra; Barranquilla la puerta de oro de Colombia fue abierta para dejar entrar una bendición sobrenatural de parte de Dios que cambiará indiscutiblemente el rumbo de las vidas y ministerios de aquellos que así lo recibieron.
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